Cuenta la historia que no hace mucho tiempo, en una península desolada por la crisis y la avaricia de la gente, había una chica que vivía en un pequeño pueblo de Cataluña. Un día, por casualidad, recibió una carta de un chico que no conocía, y ella le respondió diciéndole que se había equivocado. El chico tras ver la preciosa letra que aquella carta trajo escrita volvió a escribirle otra carta, pidiéndole disculpas y ella respondió. Y volvió a escribirle otra.. y otra.. y otra.. Tal fue el aprecio que la chica le cogió al chico, y viceversa, que un día, la chica le dijo a su padre que quiere ir de vacaciones donde el chico vivía. Cuando el padre le preguntó que dónde quería ir, ella con una sonrisa en la cara de oreja a oreja, le dijo que quería visitar Andalucía. A su padre le pareció buena idea pues aquellas tierras le parecían algo maravilloso, y al cabo de pocos meses ella fue allí. Después de unos días, ella y él se vieron, al fin. La ilusión por vivir toda su vida juntos, la alegría de poder verse y acariciarle la cara el uno al otro causo que el amor llegara a sus corazones. El aire olía a cariño, el alma respiraba entusiasmo. Estuvieron juntos durante dos semanas, y eran inseparables. Donde iba ella, iba él, y viceversa. Pero llegó el día que la chica tuvo que irse. Los dos se pusieron muy tristes, los dos buscaban la manera de no separarse pero era imposible, la visita había terminado y aunque sus ojos derramaran lágrimas de amor ella tenía que irse y se prometieron mutuamente que se iban a esperar. Pasaron los meses, y ella volvió a verle. Otra vez juntos... Pero tuvieron que separarse otra vez... Aunque sabían que aquel amor era doloroso, también sabían que era lo más bonito que podía existir en la tierra, que nunca nadie podría amar como ellos lo hacían. Y se esperaron hasta que llegó el día que ella se fue con él para siempre. Aquel momento, lleno de ilusiones cumplidas, lleno de sueños cumplidos, fue el mejor en la vida de cada uno. Otra vez una bonita historia con final feliz, lo mejor de todo, es que este final no deja de ser un sueño pero algún día… algún día se hará realidad.
Vivieron felices y comieron naranjas.